También he aprendido en estas actividades que el esfuerzo
siempre tiene sus recompensas y que estas no han de ser necesariamente
materiales.
Esto también lo hemos visto durante este curso, tanto en los
temas de modificación de conducta como en los que se referían a los refuerzos,
positivos o negativos, premios o castigos.
Hemos visto que estos no han de ser siempre materiales ni
darse continuamente o los educandos acabarán haciendo las cosas simplemente por
la recompensa y no por que las crea útiles, además han de aprender que también
es una recompensa el sentirse bien después de haber hecho algo bueno o el
conseguir aquello que querían después de intentarlo y esforzarse y esto también
les ayudará a ser constantes y no darse
por vencidos.
La alegría que da el haber conseguido algo que llevas tiempo
intentando puede ser recompensa suficiente en muchas ocasiones como el día que
conseguimos, por primera vez, hacer un baile difícil, como el que sale en el vídeo,
después de haberlo intentado varias veces y que se nos hiciesen nudos en las
cintas en muchas ocasiones.
En este baile hay que girar alrededor de un palo a la vez
que te nueves entre los compañeros, en círculo, llevando cada bailarín en la
mano una cinta de un color, estas cintas se trenzan para luego destrenzarlas.
Es un baile que parece muy fácil visto desde fuera pero, que
tiene una gran complicación ya que con un solo paso de uno de los bailarines que
no salga al tiempo o que no esté bien se rompe el trenzado de las cuerdas y se
hacen nudos.
Recuerdo que cuando acabamos de bailar y vimos que nos había
salido bien, sin nudos, nos alegramos mucho, aplaudimos y saltamos y decidimos
añadirlo en nuestra próxima actuación.
Como he dicho, cosas como este baile me enseñaron que a
veces la mejor recompensa es la alegría que tu mismo sientes al haber hecho
algo bien y al haber conseguido lo que querías y a no rendirme por muchas veces
que saliese mal y por mucho que pareciese que nunca nos saldría.
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