domingo, 26 de febrero de 2012

Solidaridad


También destacaría de mi colegio la educación para la solidaridad que se nos daba.
De nuestro colegio no solo salen niños con una serie de conocimientos sino que se nos educa en la solidaridad y en la aceptación de los demás.
En el colegio podías encontrar a personas de muy diferente nivel económico, por ejemplo, o de diferentes procedencias o razas, no solo en alumnos sino también profesores ya que he tenido profesoras de Canadá, de Kenia  y de Texas, por ejemplo, y ello no suponía ningún impedimento para la clase sino que todos nos enriquecíamos de ello y conocíamos las costumbres de otros lugares, por ejemplo cuando, al hacer una redacción se nos pidió una receta y las personas de fuera expusieron recetas típicas de su tierra o en clase de música que había que realizar un trabajo sobre la música característica de el lugar de donde eras, como en Navarra son las jotas y , en el caso de los profesores de su acento nativo para las clases de idiomas.
Esto es importante ya que en la vida nos encontramos a personas muy diferentes y hay que saber, desde muy pequeños, aceptar esa diversidad.
En cuanto a la solidaridad, recuerdo como cada año se hacían varios proyectos de ayuda a las personas necesitadas como la recogida de dinero para el Domund o la campaña kilo que consistía en llevar un kilo de algún alimento no perecedero para aquellos que lo necesitasen. También se prestaban libros que la gente dejaba en el colegio y las hermanas del colegio hacían todos los años un mercadillo solidario con productos hechos a mano que, al comprarlos ayudabas a alguno de los países donde las hermanas estaban ayudando.
Una cosa que me marcó mucho fue la iniciativa de una de mis profesoras de inglés, que era de Kenia, y decidió abrir un colegio en una zona desfavorecida de Kenia y enseguida se le prestó toda la ayuda que se podía desde el colegio. Ella vendía calendarios para ayudar a pagar ese colegio el colegio Nuestra Señora del Huerto de Kenia y organiza voluntariados para ir en verano allí y  estar con las personas mas desfavorecidas. Un voluntariado al que me hubiese gustado mucho ir, pero que, desgraciadamente, no pude ir al final.

Esta iniciativa me marcó mucho y también el modo en que todo el colegio la ayudó. Esta es otra de las profesoras a las que quisiera parecerme, y ya no solo en su forma de dar las clases sino en su capacidad para poner en marcha un proyecto así  y la decisión para sacarlo adelante.

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