Un ejemplo de estas situaciones podría ser la enfermedad de
dos compañeras que, en diferentes cursos, les impidió asistir a clase durante
un tiempo o durante la mitad de la jornada escolar. En al menos uno de estos casos
se necesitó una ayuda externa que adaptase las clases y los exámenes a sus
necesidades, la ayuda del Creena.
En ninguno de los casos esto supuso que la persona fuese
tratada diferente a los demás mientras estaba en clase, solo en los exámenes ya
que una de ellas los hacía de forma oral y por tanto tenía que estar en una
clase separada para que los demás no oyésemos sus respuestas, por lo demás las
dos seguían las clases a las que podían asistir con total normalidad lo que es
importante para que sigan integradas en
su grupo y no se produzcan muchos cambios ni para el grupo de clase ni para
esos alumnos.
Además en ambos casos se nos explicó que era lo que les
pasaba y por qué una de ellas tenía que hacer los exámenes de forma oral lo que evitaba posibles rumores sobre el trato
"diferente" que tenían.
También, en mi opinión esto hace que las personas no se
sientan diferentes al resto por seguir unos programas adaptados que, al final,
les llevaron a terminar el curso con el mismo nivel que los demás.
Entonces me parecía bien que les ayudasen y les pusiesen
profesores, como también me parecía bien que si no podía escribir le hiciesen
los exámenes orales ya que me parecía que tenía el mismo derecho que todos a
poder hacerlos. Ahora se que lo que les hicieron era una adaptación curricular
no significativa, ya que no afectaron a su promoción ni cambiaron los mínimos
exigidos para ese nivel.
Además me parece buena la discreción con que lo llevaban y
cómo nos lo explicaron pues así no cambiarían el ritmo ni del grupo de
referencia ni de esa persona y tampoco darían pie a que los compañeros pudiesen
pensar que le trataban de forma diferente y que se separase de su grupo.
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