miércoles, 8 de febrero de 2012

“Reflexione sobre su educación” y enseguida te viene a la cabeza, al igual que a todos, el colegio, aquel lugar extraño lleno de gente que te decía lo que tenias que hacer y te ponían notas. Las notas ante las que todos temblábamos nerviosos y de las que, sobre todo en los últimos años, dependía nuestra libertad en verano y el castigo o premio de unos padres preocupados por nuestro futuro.
Pero el colegio no es solo eso, no se trata de una serie de conocimientos y evaluaciones, la educación que se da en un colegio va mucho mas allá de lo que se ve exteriormente, que, en muchos casos incluso pasa desapercibido a la hora de recordar.
¿Quién recuerda las formulas de física aparte de los que aun las emplean? ¿Quién puede recitar de memoria los ríos y montes de la Península Ibérica?
De lo que si estoy segura es de que todos recordamos a aquel profesor que nos marcó especialmente, tanto para bien como para mal. Aquel al que solo le importaba que recitásemos de memoria un verbo, y a aquel otro, que se preocupaba de lo que realmente nos pasaba, dejando muchas veces de lado los conceptos de su propia asignatura, que nos enseño a afrontar los problemas de manera diferente, aquella discusión con nuestro mejor amigo en la que  aprendimos que esa persona era mas importante que todo lo que nos pudiera hacer, si, aprender, tanto en caso como en otro, aprender.
Porque todas estas cosas nos enseñan tanto o mas que la repetición de  “En un triángulo rectángulo el cuadrado de la suma de los catetos es igual al cuadrado de la hipotenusa”.
Yo al menos considero que me han influido mas todos estos aspectos que los conocimientos que nunca volví a emplear y que si no están olvidados ya, tardaran poco en estarlo.
Es más, el centro educativo no es el único lugar de donde recibes tu educación, la educación viene también de la familia, de los iguales, del resto de la sociedad, de los medios de comunicación y a veces, incluso de uno mismo.
Pero, al ser el colegio el primer lugar en que pensamos al hablar de educación, y los profesores que he tenido los que mas recuerdo en las horas de clase, cuando se nos dice lo que debemos y no debemos hacer con nuestros alumnos, creí conveniente hablar de el en la primera entrada de este blog dedicado a reflexionar sobre la educación que he recibido.
A diferencia de muchas personas, yo nunca cambié de colegio, desde primero de infantil a segundo de bachillerato estudie en el colegio Nuestra Señora del Huerto. (http://www.huerto.org/)

15 años en el mismo colegio, 15 años rodeada, en la mayor parte, de los mismos compañeros y de profesores que veía a diario en los pasillos. 15 años en un colegio que durante años tienes ganas de dejar de ver y cuando llega el momento de salir hechas de menos.
Ahora, en la universidad, sigo recordando el colegio, recuerdo a mis profesores desde primero de infantil hasta segundo de bachiller.
Como por ejemplo a la hermana Rita, que nos enseño a leer, un aprendizaje que  ahora se que a los niños les cuesta mucho pero que ella supo hacer divertido con los libros de “El país de las letras” y las recompensas que nos daba si lo hacíamos bien, recompensas que iban desde las canicas de colores hasta ocupar los primeros puestos en la fila a la hora de salir de clase.
Lo que entonces nos hacia tan felices ahora lo conozco con el nombre de refuerzo positivo y puedo decir, basándome no solo en mi experiencia objetiva sino en lo que hasta ahora he estudiado, que es una de las mejores profesoras que he tenido a lo largo de esos años. Una profesora capaz de hacer sencillo lo mas difícil, de mantener controlados, contentos y motivados a aprender a mas de 20 niños de 3 años, y una profesora que tan buena fue y tanto me llamo la atención que después de tantos años le sigo guardando un cariño especial y su nombre es uno de los primeros que aparece si pienso en los profesores que he tenido a los que algún día me gustaría poder parecerme.

1 comentario:

  1. Un inicio muy bueno.... Tienes soltura para escribir. Este blog puede ser muy interesante.
    Una mejora necesaria: la ortografía. Repasa y corrige tildes, y alguna cosa más.
    Puedes partir esta entrada en dos, ¿te fijas?

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