“Reflexione sobre su educación” y enseguida te viene a la
cabeza, al igual que a todos, el colegio, aquel lugar extraño lleno de gente
que te decía lo que tenias que hacer y te ponían notas. Las notas ante las que
todos temblábamos nerviosos y de las que, sobre todo en los últimos años,
dependía nuestra libertad en verano y el castigo o premio de unos padres
preocupados por nuestro futuro.
Pero el colegio no es solo eso, no se trata de una serie de
conocimientos y evaluaciones, la educación que se da en un colegio va mucho mas
allá de lo que se ve exteriormente, que, en muchos casos incluso pasa
desapercibido a la hora de recordar.
¿Quién recuerda las formulas de física aparte de los que aun
las emplean? ¿Quién puede recitar de memoria los ríos y montes de la Península
Ibérica?
De lo que si estoy segura es de que todos recordamos a aquel
profesor que nos marcó especialmente, tanto para bien como para mal. Aquel al
que solo le importaba que recitásemos de memoria un verbo, y a aquel otro, que
se preocupaba de lo que realmente nos pasaba, dejando muchas veces de lado los
conceptos de su propia asignatura, que nos enseño a afrontar los problemas de
manera diferente, aquella discusión con nuestro mejor amigo en la que aprendimos que esa persona era mas importante
que todo lo que nos pudiera hacer, si, aprender, tanto en caso como en otro,
aprender.
Porque todas estas cosas nos enseñan tanto o mas que la repetición
de “En un
triángulo rectángulo el cuadrado de la suma de los catetos es igual al cuadrado
de la hipotenusa”.
Yo al menos considero que me
han influido mas todos estos aspectos que los conocimientos que nunca volví a
emplear y que si no están olvidados ya, tardaran poco en estarlo.
Es más, el centro educativo no es el único lugar de donde
recibes tu educación, la educación viene también de la familia, de los iguales,
del resto de la sociedad, de los medios de comunicación y a veces, incluso de
uno mismo.
Pero, al ser el colegio el primer lugar en que pensamos al
hablar de educación, y los profesores que he tenido los que mas recuerdo en las
horas de clase, cuando se nos dice lo que debemos y no debemos hacer con
nuestros alumnos, creí conveniente hablar de el en la primera entrada de este
blog dedicado a reflexionar sobre la educación que he recibido.
A diferencia de muchas personas, yo nunca cambié de colegio,
desde primero de infantil a segundo de bachillerato estudie en el colegio
Nuestra Señora del Huerto. (http://www.huerto.org/)
15 años en el mismo colegio, 15 años rodeada, en la mayor
parte, de los mismos compañeros y de profesores que veía a diario en los
pasillos. 15 años en un colegio que durante años tienes ganas de dejar de ver y
cuando llega el momento de salir hechas de menos.
Ahora, en la universidad, sigo recordando el colegio,
recuerdo a mis profesores desde primero de infantil hasta segundo de bachiller.
Como por ejemplo a la hermana Rita, que nos enseño a leer,
un aprendizaje que ahora se que a los
niños les cuesta mucho pero que ella supo hacer divertido con los libros de “El
país de las letras” y las recompensas que nos daba si lo hacíamos bien,
recompensas que iban desde las canicas de colores hasta ocupar los primeros
puestos en la fila a la hora de salir de clase.
Lo que entonces nos hacia tan felices ahora lo conozco con
el nombre de refuerzo positivo y puedo decir, basándome no solo en mi experiencia
objetiva sino en lo que hasta ahora he estudiado, que es una de las mejores
profesoras que he tenido a lo largo de esos años. Una profesora capaz de hacer
sencillo lo mas difícil, de mantener controlados, contentos y motivados a aprender
a mas de 20 niños de 3 años, y una profesora que tan buena fue y tanto me llamo
la atención que después de tantos años le sigo guardando un cariño especial y
su nombre es uno de los primeros que aparece si pienso en los profesores que he
tenido a los que algún día me gustaría poder parecerme.

Un inicio muy bueno.... Tienes soltura para escribir. Este blog puede ser muy interesante.
ResponderEliminarUna mejora necesaria: la ortografía. Repasa y corrige tildes, y alguna cosa más.
Puedes partir esta entrada en dos, ¿te fijas?